miércoles, marzo 25, 2015

FELIZ CUMPLEAÑOS





Ninguna palabra vale lo que un abrazo el beso de los corazones para pasear por ciudades inventadas montados en caballos de colores que galopan las praderas de la infancia cuando el olor a tierra mojada se levanta con los brazos abiertos para dar la bienvenida al lugar donde nada ha pasado desapercibido y la vida habita en cada recuerdo que viaja en los trenes de madera que construimos cuando nuestras manos todavía se tocaban en cada latido que anunciaba el nacimiento de una pelota puerta candado callejón cera piso mueble muñeca corneta ropero baño ventana colegio uniforme dante primavera sucre chinela corral perros patos gallinas plantas cometas esquinas micros y flores dientes de mármol que llueven sobre la tristeza del papel que nunca llegó a ser carta de cumpleaños o documento administrativo con sello de la embajada de un país inexistente invadido por el ejército de la incomprensión cuyos soldados tomaron las principales ciudades a punta de malentendidos que crecieron regados por lágrimas silenciosas hasta convertirse en muros infranqueables que aislaron la sangre de la sangre que es agua como el río que canta por la mañana reflexiona por la tarde y habla por la boca de la noche con una voz que es todas nuestras voces sin sonido capaces de hacer estallar los tímpanos del alma vestida de viento que se eleva susurrando a las nubes tu nombre hermano hermano hermano hasta que una vez arriba enamorada de una estrella tan fugaz como la vida supo lo pequeño y débil que resultó ser el muro frente al torrente indetenible de la sangre que se busca y se llama en medio del silencio y gritó el nombre que le faltaba a su nombre para ser real y abandonar para siempre su morada en la montaña extendiendo sus alas tan grandes como la esperanza de los que se aman y anhelan encontrarse a pesar de todo en medio de nada porque sólo ellos bastan para hacer de cualquier lugar el paraíso donde las voces podrán volver a ser niñas y jugar con los recuerdos en la pampa de cuculíes y eucaliptos persiguiendo tortugas o presenciando la danza extraña de ánades decapitados sin dejar de mirar hacia adelante como un capitán mira el horizonte desde la proa esperanza con la certeza de haber dejado atrás la peor de sus borrascas. 


Escríbeme, te abrazo.