lunes, marzo 30, 2015

COMPROBACIONES





El fin de semana me ha permitido comprobar dos cosas: 1.- en cualquier momento puede pasar algo que cambie dramáticamente nuestro estar en el mundo. 2.- más vale no estar solo en ese momento. Superados los contratiempos, o por lo menos la parte crítica de éstos, he podido, en medio de las secuelas, que espero terminen pronto, observar otras dos cosas que considero importantes: 1.- pequeñas cosas determinan grandes cosas. 2.- la conciencia de nuestras propias limitaciones. Un pequeño dolor, por ejemplo, en una zona que no mide más de tres centímetros, puede determinar el movimiento de un cuerpo de setenta kilogramos de peso y un metro setenta centímetros de alto. Y aún así, el antropocentrismo, que siempre nos domina, nos lleva a rumiar frases del tipo “esto no me va a vencer” o “yo puedo superarlo”. Eso es lo peor que se puede hacer. Puedes decir las frases que quieras, llenarte de orgullo y creerte capaz de vencer en toda circunstancia, pero jamás podrás doblegar la realidad, esos tres centímetros de dolor determinarán el movimiento de todo tu cuerpo. Las cosas hay que disfrutarlas. A Jorge Luis Borges le preguntaron si cambiaría todos sus libros por volver a tener visión y dijo que no, que más bien si no hubiese perdido la visión, tal vez no hubiera escrito todos sus libros, o por lo menos no de la misma magistral manera. Cualquier cosa puede pasar en cualquier momento, y antes que vivir angustiados por esa idea, mejor será hacer las cosas que se quiere hacer en el momento en que las podemos hacer, es decir ahora, que es el único momento existente. Encontré, en estas reflexiones, la razón por la cual escribo aquí, y es que necesito acercarme antes que las condiciones cambien, porque no siempre serán como lo son ahora, por que no siempre tendremos la oportunidad que hoy se presenta. Intento aplicar esa misma idea a mi trabajo, con algunos logros, aunque pequeños por el momento, que me permiten saberme capaz de hacerlo. Cuando se dice: lo hecho hecho está, no se está haciendo una sentencia; como toda buena frase, dice más en lo que calla: más importante será lo que se hace a lo que se hizo. Hagámos entonces, que las distancias se acorten y que las ganas de vivir se alarguen cada vez más. 

Escríbeme, te abrazo.