lunes, agosto 24, 2015

COMO ES ARRIBA ES ABAJO...



Terminada la primera parte del campeonato nacional de fútbol, lo que se conoce como torneo apertura, dos cosas me quedan claras. Primera: el fútbol peruano es una mafia. Segunda: ser del muni es de la putamadre.

La cerveza tiene que venderse y el fútbol tiene que ayudar a eso, casi diría que hoy por hoy existe para elevar las ventas. Más que un deporte es una operación de marketing de las grandes empresas. Nada nuevo. De algo se tiene que vivir. No seamos tan inocentes ni tampoco mala leche. Lo que jode es que se llegue a situaciones de mafia en las que los resultados son arreglados de manera vergonzosa en beneficio de los equipos “clave”, todo para que las ventas no decaigan.

Siempre ha sido así, me dirá algun lector avisado y no tendría argumentos para decirle lo contrario. Sí, tiene razón, siempre ha sido así, pero esta vez, y sea por eso que me interesa hablar del tema, le tocó al Municipal.

Como se sabe, dejamos la primera divisón en el 2007 dando inicio a nuestro periplo por las más duras canchas del Perú, llegando a jugar en liga distrital. Y desde ahí, durante los siete años siguientes, acompañado de su fiel hinchada, de la que me honro pertencer, el equipo remontó las dificultades para poco a poco salir del pozo en el que había caído. Hasta el año pasado, que regresamos a nuestro lugar: la primera división.

Siete años después, en nuestro debut en primnera, recibimos cinco goles. Ese día escribí una nota, había que dar la cara, pero sobre todo había que respaldar al equipo. Después de lo vivido en esos siete años, dificilmente podremos amilanarnos por un resultado por más abultado que sea. Lo que vino después, fue lo que estuvimos haciendo en todos estos años lejos de la primera, esfuerzo, esfuerzo y más esfuerzo. Todo esto, junto al trabajo dirigencial, nos lleva a formar un buen equipo. Me acuerdo del partido en el que el arquero y el central se agarraron a golpes en el túnel cuando terminó el primero tiempo, unas fechas después aparecería una linda foto en la que se los ve abrazados celebrando uno de los goles. Así avanzamos, poco a poco, limando nuestras propias asperezas, sin saber que también tendríamos que cuidarnos de lo ásperos que podrían llegar a ser los otros: los mafiosos del fútbol peruano.

Llegamos a liderar la tabla y  abrazar la posibilidad de campeonar en tres fechas ganando todos nuestros partidos. Hasta podíamos permitirnos algún empate. Y la mafia apareció para meterse en la cancha en forma de árbitros que no veían manos en el área cuando eran a favor del “muni” o se las inventaban cuando eran en contra. La academia no solo jugaba contra el rival si no contra la mafia.

Nos robaron el apertura. Lo sabemos, incluso he escuchado a gente que no es del muni decirlo: les robaron el apertura.

La mafía tenía que vender más cervezas y movieron sus fichas para hacer campeonar a los empleados de su empresa. 

Que sirva de lección, no solo jugamos contra un equipo, también lo hacemos contra la mafia del fútbol peruano. !Ganaremos!


¡Echa Muni! – ERES MI ALEGRÍA