jueves, agosto 27, 2015

NOVEDADES DE LA TECNOLOGIA



            Hoy comprendimos para qué servían las etiquetas. Hace algunos años comenzamos a usarlas sin saber exactamente de qué se trataba el asunto. Hoy no solo comprendimos lo de las etiquetas si no que además pudimos hacerlas visibles. Cosa que desde hace ya bastante tiempo intentábamos hacer con desalentadores resultados. Era, como muchas cosas, más fácil de lo que pensaábamos. El asunto es que de pronto salieron entradas de hace varios años que ya no recordábamos y que por aquel tiempo etiquetamos.

            Todo esto tiene que ver con lo del orden. Al hacer visibles las etiquetas, aparecen automáticamente las entradas de hace años, entonces nos encontramos en medio de un trabajo de arqueología de la memoria. El blog como cajón de sastre, caja de pandora, extraño y viejo baúl donde han quedado guardadas cosas de las que ya nos habíamos olvidado. Personajes, momentos, situaciones, ciudades, todo comienza poco a poco a aparecer ante los ojos de quienes trabajamos en esta página y de quienes cada cierto tiempo la visitan.

            Ahí están, las mismas etiquetas de hace unos años, bajo la cabecera del blog, apareciendo desde el fondo de los años para recordarnos que hace tiempo que escribimos aquí. Y esto es el inicio del trabajo. Es la oportunidad de por fin comenzar a ordenar estos ya casi diez años (en Octubre) de vida de Voz Urgente. Son seiscientas entradas en todos estos años. Hubieron largos períodos de silencio, otros de entusiasmo, mucho de literatura y uno que otro período de indignación con las cosas que sucedían al rededor.

            Todo eso comienza a aparecer otra vez y demanda ser ordenado. Nunca pensamos que el trabajo de arqueología de la memoria sobre el que escribimos ayer, haciendo referencia al desorden en el espacio personal, se trasladaría a estas páginas digitales, para recordarnos que también aquí hemos dejado papeles perdidos y objetos por recuperar, que también aquí se agitan las siempre embravecidas aguas del desorden. 


            El re descubirmiento del trabajo con etiquetas, y la posibilidad de ordenar todas las entradas que hemos tenido durante estos diez años, -cosa que haremos en los próximos días- nos obliga a reconocernos en el paso del tiempo, a observar los años pasados, abrir y leer por primera vez el diario personal, que sin saber, estuvimos escribiendo en todo este tiempo.