viernes, enero 29, 2016

AMOR MÁS PODEROSO QUE LA VIDA





La misma calidad que el sol en tu país,
saliendo entre las nubes:
alegre y delicado matiz en unas hojas,
fulgor en un cristal, modulación
del apagado brillo de la lluvia.

La misma calidad que tu ciudad,
tu ciudad de cristal innumerable
idéntica y distina, cambiada por el tiempo:
calles que desconozco y plaza antigua
de pájaros poblada,
la plaza en que una noche nos besamos.

La misma calidad que tu expresión,
al cabo de los años,
esta noche al mirarme:
la misma calidad que tu expresión
y la expresión herida de tus labios.

Amor que tiene calidad de vida,
amor sin exigencia de futuro,
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado.
Encontrado, perdido...




Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929 - 1990)
Del libro: "Las personas del verbo" - Editorial Seix Barral.





viernes, enero 22, 2016

CAE LA NOCHE EN UYUNI






Fotos realizadas por: Sofia Paz
sofiapazm@gmail.com

jueves, enero 21, 2016

UYUNI - III









Fotos realizadas por: Sofia Paz
sofiapazm@gmail.com

martes, enero 19, 2016

UYUNI - II












Fotos realizadas por: Sofia Paz
sofiapazm@gmail.com

lunes, enero 18, 2016

UYUNI - I




Fotos realizadas por: Sofia Paz
sofiapazm@gmail.com









viernes, enero 01, 2016

...NUEVO





Ayer pregunté a un amigo qué era lo que esperaba del nuevo año que

comienza. Su respuesta fue: espero todo lo que me quiera dar. 

Más que respuesta lo tomé como sentencia definitiva. Tajante. Todo ese 

entusiasmo por el año que comienza, por una organización del tiempo que en el 

fondo no es el tiempo. Lo que suceda es lo único que sucederá, es lo que creo 

quiso dejar en claro mi amigo con esa respuesta - sentencia. También está del otro 

lado la frase que no deja de ser del todo cierta: quien nada hace nada espera. 

Al final, hacer no garantiza nada tampoco.


Un hombre sale a correr. En pleno trote comienza a concentrarse en su 

ritmo cardíaco y piensa qué pasaría si en ese preciso momento su corazón dejara 

de funcionar. Ese pensamiento dura lo suficiente como para darse cuenta que bien 

podría no llegar a su destino, que todo podría acabar en ese mismo instante, o en 

cualquier otro. Salir de casa y decir, correré por espacio de una hora, tomar una 

decisión, hacer algo, y en medio de eso darse cuenta que todo, absolutamente todo 

puede terminar en cualquier momento. Después de pensar eso, el hombre 

comienza a concentrarse en el movimiento de sus piernas y en su respiración, 

algunos metros más allá se detiene, y sin dejar de caminar extiende los brazos y 

respira hondo, muy hondo. 


Que cada uno encuentre la felicidad donde mejor le parezca, mientras su 

felicidad no esté basada en la desdicha de otro. Para mí todo va a seguir igual, es 

decir como siempre: este mes hablarán de las playas sucias, en febrero de los 

carnavales, en marzo del regreso a la escuela, en abril de la semana santa, en 

mayo del día de la madre, en julio las fiestas patrias, en agosto los circos, en 

octubre de los temblores y el milagrero ese, y otra vez la navidad y el año que se 

va, como todas las cosas: se van y se repiten. 


Eso aburre. Pero la industria para combatir el aburrimiento es en extremo 

poderosa y es muy poco lo que se puede hacer contra ella. Pero aunque sea poco, 

hay que hacerlo, eso es claro. Si se sabe bien qué es lo que se tiene que hacer –que 

eso, para los tiempos que corren ya es bastante- no queda más que dedicarse a 

ello, y ese sería mi único deseo, pero, como coincido completamente con la 

respuesta que me dio ayer mi amigo y con las reflexiones de aquel corredor atento 

al ritmo de su corazón, tengo que aceptar que en cualquier momento todo termina, 

y eso no hace más que motivarme. Cada uno encuentra la motivación donde mejor 

le parezca y evita que ésta perezca. 


Hacer lo que se tiene que hacer para ser lo que se tiene que ser. Esa frase, 

que creo es del Tao Te King, define en gran parte lo que espero de este año, y, 

mientras me entrego a ello, espero todo lo que este nuevo año me quiera dar. 


Extiendo los brazos y respiro, hondo, muy hondo...