miércoles, abril 27, 2016

CERO DOLORES



Y fue precisamente por un compilatorio que conocí a Dolores Delirio. La frase aquella de la canción “No ves el sol” (“pensabas de mi encontrar lo mejor / ya ves mis manos soy sólo un pintor”) me llevó a las aceras del jirón Quilca en el centro de Lima, a buscar material de esa banda. Recuerdo haber encontrado un cassette cuyo dibujo de portada era una tijera a punto de cortar un pezón. Lo elegí no por la carátula sino porque incluía la canción que me llevó a la banda. Gracias a esa maqueta conocí las primeras versiones de canciones que luego serían inolvidables y se incluirían en su álbum debut titulado CERO.

Para el rock, los noventas en Lima fueron una explosión de propuestas musicales. No terminabas de escuchar un disco o de conocer una banda y ya salía otra y otra, y un disco nuevo, y un nuevo ir a Quilca a buscar maquetas y revistas y cada vez más cassettes por escuchar y bandas por descubrir. El problema eran los conciertos. Encerrados en el circuito Centro de Lima – Miraflores – Barranco. Era difícil hacer ese viaje en los noventas siendo menor de edad, aunque alguna vez se hizo (recuerdo aquel primer concierto de Combustible en La Noche), no era frecuente. Pero por suerte existían esos pequeños festivales o conciertos que se hacían por la tarde con tres o cuatro bandas máximo, que comenzaban a las cuatro de la tarde y terminaban a las nueve o diez de la noche, en parques o explanadas. Fue en uno de ellos donde vi por vez primera a Dolores Delirio.

Explanada del estadio Niño Héroe Manuel Bonilla en miraflores. El Cero había salido hacía ya un par de años, incluyendo la mayoría de canciones de la maquetta en versiones completamente renovadas en materia de sonido. Aquella vez presentaban un nuevo disco titulado “Bajo un envenenado cielo plateado”, era el año 97, y para ese entonces el Cero se había convertido ya en uno de esos discos indispensables, poniendo a Dolores Delirio como una de las bandas más representativas de la escena rock en Lima.

Buscando algunas cosas sobre Dolores, ahora con todo este tiempo transcurrido y las ventajas del internet, no solo encontré el Cero completo, cosa que no me sorprende, nunca antes fue tan fácil llegar a un disco, sino que me di con una especie de “joya” que me motivó a escribir este post. Se trata de un video de la grabación del álbum debut de Dolores Delirio, en que se observa a su desaparecido guitarrista, Jeffrey Parra, y los demás miembros del grupo, Ricardo Breneissen (voz) José Inoñán (bajo) y Josué Vásquez (batería), en el estudio, preparando lo que sería el CERO.

Encontré también una de las canciones que tocaron en la explanada del estadio de miraflores durante la presentación del “Bajo un envenenado cielo plateado” en el año 97.


Luego de todo esto, y sobretodo por la irreparable pérdida del guitarrista, la banda intentó re acomodarse y continuar su carrera. No llegué a escuchar completo el álbum Raíz y los que le siguieron. Algunos amigos me hicieron buenos comentarios de lo que hizo después Dolores Delirio. En todo caso, debo reconocer que hasta donde los seguí, marcaron para mí una época que hoy reconozco como importante en mi formación y la de mi generación.  







jueves, abril 21, 2016

COMPILATORIO



En su momento, los compilatorios de música nos permitieron tener un primer acercamiento a bandas que con el tiempo haríamos nuestras favoritas. En aquellos tiempos, cada canción de un compilatorio era un especie de puerta que al cruzarla ofrecía a nuestros oídos el universo de una propuesta musical. Una buena canción aparecida en una compilación, nos llevaba a Barranco o al jiron Quilca en el centro de Lima para comprar el cassette o ver a la banda en concierto. Conseguir revistas de rock en las que aparecian los compilatorios, era de alguna manera romper el cerco musical en el que lamentablemente vivimos hasta hoy.

Luego estaríamos atentos a la aparición de nuevos discos y propuestas musicales. El compilatorio había cumplido su función.

Este es un post de homenaje a aquellos compilatorios que nos permitieron acercarnos a bandas sin las cuales nuestra historia musical no sería la misma, y que ahora podemos haber olvidado. Claro, porque simplemente aquella canción que devino inolvidable, escuchada en un compilatorio es ahora parte de toda la discografia que tan bien conocemos. 

Muchas veces un compilatorio fue el origen de grandes cosas.


"...pensabas de mi encontrar lo mejor / ya ves mis manos, soy solo un pintor."

Dolores Delirio



martes, abril 19, 2016

VOLVER


Hay tanta sabiduria en la música.
Algunas canciones encierran una especie de filosofia colectiva.
Saber popular que resta con los años.
Y por eso se trata de canciones inolvidables.
Siempre están ahí pero no existen realmente sino cuando sus versos te tocan.
Cuando se asocian a la experiencia personal.
Esta vez es el tango, pero pueden ser tantos otros ritmos, para el caso da lo mismo.

Lo que queda es lo vivido.
Lo que queda es lo vivido.
Lo que queda es el recuerdo...de lo vivido.




Carlos Gardel, el célebre intérprete de esta cancion, y Alfredo Le Pera, el poeta que escribio la letra, ambos, murieron juntos en un accidente aéreo en el año 1935.



VOLVER 
Voz: Carlos Gardel / Letras: Alfredo Le Pera
 


Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.

Son las mismas que alumbraron
con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor.

Y aunque no quise el regreso
siempre se vuelve
al primer amor.

La vieja calle
donde me cobijo
tuya es su vida
tuyo es su querer.

Bajo el burlón
mirar de las estrellas
que con indiferencia
hoy me ven volver.

Volver
con la frente marchita
las nieves del tiempo
platearon mi sien.

Sentir
que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.

Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez.

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.

Tengo miedo de las noches
que pobladas de recuerdos
encadenen mi soñar.

Pero el viajero que huye
tarde o temprano
detiene su andar.

Y aunque el olvido
que todo destruye
haya matado mi vieja ilusión,

guardo escondida
una esperanza humilde
que es toda la fortuna
de mi corazón.

Volver
con la frente marchita
las nieves del tiempo
platearon mi sien.

Sentir
que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.

Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez.




martes, abril 05, 2016

ROBERT WALSER - DEUX POEMES


Amour

Je suis l'enfant chéri de moi-même.
Je suis celui qui me hait et qui m'aime.
Ah, nul amour jamais ne pourra
me comprendre aussi bien que moi-même.
Souvent, quand seul pendant des heures
j'étais couché, plongé en moi-même,
j'étais ma nuit, j'étais mon jour,
j'étais mon tourment et ma joie.
Je suis le soleil qui me réchauffe.
Je suis le cœur qui m'aime tant,
lui qui se donne et s'abandonne,
et pour son enfant chéri se chagrine.  


Poète et jeune fille

Un poète dit à sa bonne amie:
"Tu sais que je suis un génie,
par conséquent, je ne suis bon
qu'à musarder toute la journée.
Ainsi en a toujours usé quiconque
se sentait voué au sublime.
Á nous autres il ne sied pas
d'être appliqué et travailleur,
nous laissons cela aux bourgeois."
Á quoi la jeune fille répondit:
"Est-ce que tu vaux plus qu'un autre?
tu devrais avoir honte de cet orgueil impertinent.

Si tu es un vrai poète,
eh bien lis-moi ce que tu as produit.
La fable du ça-ne-se-fait-pas,
va la conter à une autre.
L'arrogance, les formules recherchées
ne font pas encore le poète!"
Il lui montra son dernière
poème en disant: "Pour l'écrire, il m'a fallu
quatre semaines." - "Quoi", s'écria-t-elle, "quatre?"
Elle lut et quand elle eut fini,
lui rit au nez, et le
poème, le jeta à ses pieds:
"Ce sont de vers exécrables,
et celui qui les a forgés
qu'il disparaisse immédiatement de ma vue."
Le poète en fut tout déconfit,
fourragea sa tignasse
et dit: "Il ne faut pas m'en vouloir",
et il lui donna un baiser et planta-là
la poèsie, prit un métier
solide et devint homme de bien,
et tous les deux furent très contents
s'aimèrent, eurent des enfants,
et ne firent rien que ce qui est raisonnable. 


Robert Walser: Bienne 1878 - Herisau 1956