jueves, agosto 11, 2016

...ADIVINO HASTA EL ECO



COMPROBACIÓN

Lo he visto. Ese grupo de gente maravillosa, a la que hasta hoy me honro en pertenecer, que hace sólo algunos años, con la misma pasión, cantábamos en la única tribuna del estadio de miraflores y luego unos años más en los estadios de Collique y Ermitaño, esa misma gente, y seguro otros que en todo este tiempo se fueron sumando a la pasión, hoy estuvieron ejemplares, hoy, en el debut de nuestros colores en una copa internacional después de más de treinta años. Lo he visto. ¿El resultado?, después de todo lo vivido, algo como eso no nos puede amilanar. “Cómo no te voy a querer, como no te voy a querer, si mi corazón es franja y cada vez que juegas yo te vengo a ver...”

BIENVENIDA

Nunca hubo cruces ni fuego ni infierno más espectral (...) no hubo distancias ni tiempos que obliguen a olvidar, eso no se olvida jamás...”
Leusemia.

Aquí estamos todavía. Las bienvenidas no han sido del todo hospitalarias y no tenían por qué serlo. Aprendemos haciendo. Esa ha sido nuestra historia y lo seguirá siendo. Eso, no se olvida jamás. Los procesos toman tiempo y lo sabemos. Aquí no estamos para jugar a la moda o al éxito. Si el muni nos enseñó el significado de la palabra AMOR. Por eso lo de hoy, por eso esas amorosas gargantas que jamás callaron, si no lo hicieron cuando ardíamos en las llamas del infierno, del que podemos decir somos los únicos que han salido, menos lo van a hacer ahora, y estoy seguro que estarán presentes en el partido de vuelta, como estuvieron presentes en todo estos años. Hoy, esos veinte minutos de gloria jamás se olvidarán.

CASUALIDADES

Y, hace tan sólo unos días, uno de esos aguerridos que defendieron nuestros colores cuando a pocos les interesaba hacerlo, hizo su primer gol en primera división, con otra camiseta y contra nosotros. Y no lo celebró. Tenía todo para hacerlo, pero nuestra historia, que también es la suya, fue más fuerte que todo. Hemos llorado y celebrado, nos hemos abrazado en la tribuna como lo que somos: una familia. Y esta noche, ese mismo estadio que nos vio partir en el 2007, hoy, después de todos estos años, nos ha visto regresar para jugar un torneo internacional. Con la misma pasión de aquella tarde en que nos fuimos hemos vuelto. Y aquí estamos para dar la cara, para decir que estamos orgullosos de nuestros colores, para griatrle al mundo que Jesús se equivocó, porque en verdad, no hay amor más grande que el ser hincha del Deportivo Municipal.

¡Echa Muni y a la mierda lo demás!



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