lunes, febrero 01, 2016

EN DEFENSA DEL CONSUMIDOR


Escribe: Julio Dalton.



Comenzaré por decir que fumo. Y desde hace ya muchos años. Por lo menos desde la época del Ducal. Es seguro que más temprano que tarde esto me matará, y que cuando suceda, no tendré por qué culpar a nadie más que a mí, por carecer del coraje necesario para ganarle la guerra al vicio. Al final, todo el mundo es libre de meterse lo que quiera, sabiendo que inevitablemente comparecerá ante sí mismo en el eterno segundo antes de partir. 

¿Alguien para lanzar la primera piedra? 

Y en el mundo de hoy, mis amigos, la especie humana está dividida en dos: “El” que produce y “los” que compran. 

El que produce ha hecho creer a los que compran, que algún día podrán ser como él, originando con esto que comprar y vender sean, hoy por hoy, prácticamente lo mismo: algo que hacemos todos. 

Yo, por ejemplo, vendo mis artículos a revistas y compro tabaco. Todos somos felices con eso, no imagino un comprador infelíz, no he conocido a alguien que compre lo que no quiere. 

Si, estamos de acuerdo que comprar genera felicidad, ¿Qué sentido tiene poner todas esas imágenes en los paquetes de tabaco? No entiendo por qué no se pusieron a pensar en la felicidad de los compradores de tabaco al tener que mirar cada mañana esas gargantas mutiladas o ese par de pulmones ennegrecidos. 

Sé bien que a pesar de todo el tabaco se sigue vendiendo, jamás usarían esas imágenes si supieran que a consecuencia de ello bajarían sus ventas, no seamos tan inocentes. 

Entonces, ¿Qué necesidad de tanta muerte en los paquetes de tabaco? 

Siglos que el ser humano consume tabaco y ahora vienen a decir que es dañino para la salud, cuando existen miles de otras cosas tan y más tóxicas que se venden como si fueran máquinas para alcanzar la vida eterna. 

Si realmente les interesa la salud del fumador ¿No sería mejor hacer otro tipo de campañas y dejar de torturar visualmente a los inocentes compradores de tabaco que tendrán que ver durante todo el día en el escritorio la imagen de un hombre ingresado a una ambulancia? 

Pueden hacer spots radiales, progamas de radio y televisión, meter el mensaje en la televisión basura, por ejemplo, pero dejen tranquilos a los consumidores. No nos quiten la alegría de comprar. 

A mi me pasa que cierro los ojos cuando recibo el paquete, y alguna vez he preferido meter los cigarrillos en una bolsa y botar el paquete para no tener que ver la garganta mutilada todo el día. 

Sería mucho mejor poner en los paquetes de tabaco un verde paisaje solitario, el árbol frente al río, y decir que fumar te llevará a un estado de reflexiva soledad interior. 

Total ¿No es acaso la publicidad, como la literatura, el arte de la mentira?