miércoles, noviembre 02, 2016

EL PENSAMIENTO GAO



El siete de diciembre del año 2000, el escritor chino Gao Xinjian pronunció su
discurso ante la academia sueca luego de recibir el premio nobel de literatura. Ese
mismo año, la fundación Nobel publicó el discurso bajo el título “La razón de ser
de la literatura”.


De entre la variedad de temas que Gao toca en su discurso, propongo dos para el
análisis: La relación de la literatura con la política, y el mercado de los libros.
Sobre el primero, el nobel chino dice citándose a si mismo en su libro titulado “La
Montaña del alma”: “ En su naturaleza misma, la literatura no tiene nada que ver
la política, es una cuestión puramente individual, una observación, una suerte de
rememoración de una experiencia determinada, de pensamientos y sentimientos,
la expresión de un cierto estado del espíritu, y a la vez la satisfacción de la
reflexión.”


Maiakovski, Reinaldo Arenas, José Lezama Lima, Pasternak, y el mismo Gao
entre otros, fueron escritores –y evitamos citar cineastas, pintores y otros artistas-
cuyo trabajo se vio seriamente afectado por cuestiones políticas. El escritor
comprometido ¿Es hoy un sujeto válido? Además, comprometido ¿Con qué? O
¿Con quién? Lo que explica Gao es que el escritor está comprometido con lo que
piensa y siente, con lo que él llama su estado de espíritu. Llamarse escritor y al
mismo tiempo marginal es una redundancia. Todo escritor es marginal y es esa
condición la que en cierta manera determina una toma de posición que es más
moral que política. ¿Existe hoy el compromiso del escritor? Sí. O está
comprometido con él mismo, con lo que piensa y siente o está simplemente
comprometido con el éxito, con el mercado.


Sobre eso Gao dice: “Particularmente hoy, cuando la economía de mercado lo
invade todo, los libros han devenido también productos comerciales. (...) Si el
escritor rechaza plegarse a las leyes del mercado, si quiere crear sin verse
fabricando productos culturales para satisfacer el gusto de la moda, no podrá
encontrar otro medio de existencia. La literatura no tiene nada que ver con los
best-sellers y las estadísticas de ventas, y los medios de comunicación hacen más
caso a la publicidad que a los escritores. LA LIBERTAD DE CREACIÓN NO ES
NI UN FAVOR NI UNA COSA QUE UNO PUEDE COMPRAR, ella nace antes
que todo, de una necesidad interior del mismo escritor.”


Puede cambiarse la palabra escritor por artista y el concierto sonará igual de bello.
Lo cierto es que uno no puede, o no debe en todo caso, ceder a los deseos de
Narciso, porque en ese momento, cuando Narciso decide por nosotros, estamos
dejando de lado nuestro interior, nuestro fuego interno, para entregarnos a la
publicidad, al éxito, al aplauso vacío, al reconocimiento inmediato carente de
profundidad, de duda.


Bueno, uno puede hacer lo que quiera, que nadie prohiba nunca nada, pero que
sepa que en toda producción artística tiene que haber sangre, sí, sangre derramada
sobre la piel, uno no hace un poema, o una canción de la misma manera como
otros hacen una campaña publicitaria.


Gao apela en su discurso a esa fibra íntima que todo creador en algún momento, si su deseo es sincero, ha tocado dentro suyo.


El arte es amor, y el amor verdadero jamás puede ser fingido.


Ronald Vega - Pezo