domingo, noviembre 19, 2017

BUEN DIA!






Miguel Abuelo




Buen día, día. Día, buen día.
Buen día, perro, mujer buen día.
Árbol buen día, señora buen día.
Buen día, hijo, hermano buen día.
Buen día, día. día, buen día.
Soy todos tus olvidos
y de todos tus olvidos
aparece mi alimento.

Aquí tu libertad, aquí tu intensión
apelmazada de ser pájaro,
aquí la piedra de tu risa,
aquí mi boca arriba y gritando, buen díaaaaa...
a todo lo que pasa,
yo soy el que da rota de tu paso olvidado
y aquel que te camina descalzo, entre tus pasos
nada se no, nada se, nada se.

Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,
Buen día Sol, soles buen día,
tontos buen día, señora buen día,
Buen día agua, fuego buen día
buen día aire, luna buen día.

Juntos cavaremos hasta la superficie de mi tierra.
Tu dolor es amor transformándose en mundo,
todo lo de buscar ya fue encontrado,
creciendo vengo desde antiguo informe
y una caja es mi cuerpo donde el dolor no cesa.

Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,

Embelesate ahora que estas vivo.
Este mundo era ya una loqueria.
Vamos...adelante.
Traerás todo junto,
llanura y vegetal entrelazado.
Agua sobre fuego y fuego bajo tierra.
Sé bien que tus coros se pondrán
contentos.

Que suba lo que crece,
lo que se aparta, aparte,
lo que vino, se encuentre,
lo que se fue, se vaya.

Aquí voy yooou...
El que río y río
bajo y sobre las vertientes.
Aquí voy yoooooo...,
el que tentó al amigo.
Oíd, oíd, oíd, que hermoso río que suena en tí
llamando, humano, humano, humano,
humano, humano, humano, humano...

El pensamiento corre,
el cuerpo baila.
Los ojos iluminan.
La voz llega y escapa.
Por que trastocar la lozanía
que hay en tu alma?

Ah! El yugo.
Oh! La enfrascadora jornada.
Brindo contigo, Holderlin.
Por lo gratis, al bendición etérea.
Y oíganse las manos serviciales.
La tares del amor,
creativo y fraternal.

Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, remanso, tempestad buen día.
Buen día, ruta, muerte buen día.
Buen día, día.

Ey! Y si hubieras contraído
compromiso con la muerte?
Y si hubieras muerto acaso?
Peleando o creyendo,
O intentando escaleras para atrapar las
espaldas del cielo?
Hubieras llevado gloria hacia allá, si
(hacia desde donde ya no se vuelve)
Pero también, habrías dejado fábula,
utopía y polvo
entre mis cofrades mortales.

Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,

Pobre eres si no llevas repletas las arcas
de tu corazón.
Idiota perdido aquel que no se reconozca en un
odio insensato.
Que imbécil no verá su pasión mas
desjuiciada.
Y que clase de rico será
quien no lleve todo junto y en un solo puño
la psiquis y el latido de su pueblo.

Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,

¡He venido a mover y darle
marcha a la fanfarria!
me fecunda la música que tonifica
y cura.
Los poetas me acusan de deber ser
valiente.
Las artes para siempre,
las musas sin cadenas.
Como, huelo, duermo, rió, bebo, juego, ando.
Me recuesto cara al cielo
y mi reposo goza en la paz de cada origen.

¡Buen día, diaaa...!
Adiós barcos anclados sobre torrentosas aguas.
Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,

No Nosotros, regocijos del rocío sobre narices esplendidas,
¡No Nosotros!, elásticos celebradores de deseos,
¡No! ¡No Nosotros!, bravos Napoleones sin batallas,
el compromiso nunca a sido un balfaro para mi
¡No!, soy de aquí yo, poco, tenso y me quedo
para cantar y amar
desde un huerto manual en mis hermanos.


Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día,
Buen día, día. Día, buen día.






jueves, noviembre 02, 2017

PUNTO SEGUIDO



Escribe: Tristan De Mar




No es necesario romperse demasiado la cabeza con las cosas que uno ama. Por eso se las ama. Nadie, salvo problemas serios, ama romperse la cabeza. Esta tarde al salir del trabajo preferí caminar en vez de tomar el bus. Me propuse pasar por calles por las que antes no había pasado. Zonas desconocidas. La ciudad me pareció diferente, aunque sepa que sigue siendo la misma. Me sorprende siempre el cambio que se produce en la mirada de las cosas cuando uno cambia de posición. Moverse permite ver las cosas de forma distinta. Y cuando eso pasa, cambia también la apreciación que de las cosas tenemos. No me había percatado, por ejemplo, que un monumento en el centro de un parque que siempre me pareció feo, cuando lo veo desde otra acera, cuando me fijo en él y me muevo a su alrededor, comienza si no a ponerse bonito, por lo menos a ser menos desagradable a la vista. Y así con muchas otras cosas y en sentido contrario. Qué fea resultó ser una tienda cuyas vitrinas siempre me gusta mirar y qué hermoso había sido el árbol del parque y así, en el movimiento se descubren nuevas formas de ver las cosas. Y, si he estado ultimamente rompiéndome la cabeza con las cosas que amo, es porque no me he estado movimiento lo suficiente alrededor de ellas. He tenido más bien la vista fija, el zoom cerrado sobre ellas y eso ha hecho que me encierre. No he visto lo que amo como parte de un todo que podría llamarse vida. Abrir el zoom. Mirar aquello que se ama como parte de un todo, porque al final nada está completamente aislado; las relaciones que pueden haber entre las cosas que nos rodean son infinitas. El asunto es disfrutar, y para eso hay que observar de manera diferente, cosa que se logra en el movimiento. Práctico o simbólico pero movimiento al fin, desplazamiento necesario. Entonces las cosas comienzan a conectarse frente a uno y es posible comprender las relaciones que hay entre todas ellas y cómo estas van y vienen hacia nosotros. Abrir, alejarse, moverse, observar el entorno y observarse a sí mismo en él, porque uno también es parte de ese todo y actúa en él. Las cosas que amo no están aisladas, por el contrario, se buscan constantemente y lo mejor será siempre verlas en su conjunto y no de manera aislada. Uno es lo que hace pero también lo que deja de hacer, lo que dice y lo que calla, lo que muestra y lo que oculta. Esta tarde, caminando a casa luego del trabajo, me di cuenta que hay pájaros en los árboles y que cantan, que hay nubes en el cielo y ruidos en la ciudad, que hay mujeres y hombres en las calles, llevando sus historias en las espaldas y que yo, en medio de todo eso, no soy más que un pequeño punto seguido en toda esta historia. 
     



miércoles, noviembre 01, 2017

QUEREMOS TANTO A CHILE...




Escribe: Julio Dalton Guevara



LA SEMANA PASADA me encontré por vez primera con Alejandro González, más conocido como “El Mono”. Medio siglo de pintura, grabado, murales, escenografías. Cincuenta años de arte. Algunos de esos años de trabajo, tal vez los más intensos, se sucedieron durante una época difícil para su país: La Dictadura. El Mono se considera a sí mismo un sobreviviente y no exagera. Un breve repaso a la historia del Chile de Pinochet permitirá tener una idea vaga, lejana, de lo que cuenta este artista que vivió esos años oscuros llenando de colores la ciudad, junto a otras personas comprometidas con la vida en medio de la muerte, con quienes formó las primeras Brigadas Muralistas: “...no sólo lo hacía yo, lo hacía mucha gente, era como una escuela, porque era una forma de marcar presencia, (...) el mural ponía énfasis en el sentido que a pesar de ser reprimidos, de tener hambre, de no tener los materiales, de correr los riesgos y todo eso, al haber un mural dábamos una lección para los otros...” En Chile se revolucionó el arte del mural. Alejados del realismo socialista con el que iniciaron los muralistas mexicanos a inicios del siglo pasado, de esa especie de irreal realismo de obreros gigantes y musculosos, los muralistas chilenos, desobedientes a los mandatos del arte comunista internacional, crearon una nueva estética del mural en América Latina, con preponderancia del color fuerte, vivo; y líneas ondulantes cuya mezcla produce un efecto que podría resumirse en dos palabras: alegría y movimiento. Es significativo para establecer esta diferencia entre lo que conocemos como el clásico arte comunista y los murales en Chile, el hecho que la brigada muralista lleve el nombre de una mujer: Ramona Parra, joven comunista chilena asesinada durante una manifestación a fines de los años cuarenta. Es significativo porque demuestra un alejarse del machismo latinoamericano de izquierda, para acercarse a una inclusión de género que por lo menos queda demostrada en el resultado estético: “...la idea es también dejar el espacio para que el espectador se vuele (...) no decirle las cosas literalmente, que es lo que pasa con el realismo socialista...”  El mono continúa haciendo murales, ahora en diversos países, dejando por el mundo una muestra de esa estética muralista innovadora, nacida en el extremo sur de América Latina, en una época extremadamente difícil para el color que expresa libertad. Quedan sus obras, desperdigadas por el mundo y su país natal, como símbolo de resistencia y esperanza que se irradia desde Chile hacia el resto del mundo. La semana pasada me encontré por vez primera con Alejandro “El Mono” González, y comprendí que no podemos seguir mirando una gota de diferencia, mientras nos ahogamos en el mar de las similitudes. 




Mural del Mono Gonzalez

miércoles, octubre 11, 2017

DEFINICION INDEFINIDA





Escribe: Josefina Matta




La gente siempre quiere saber. Digo la gente pero también puedo decir los amigos. Saber qué haces a qué te dedicas, en fin, quién eres. No en vano el conócete a tí mismo ha sobrevivido tanto tiempo. No creo que sea el trabajo lo que define a una persona. El ser abogado o arquitecto no debe tener mucho que ver en la definición de alguien, salvo que ya sabemos cómo se gana la vida. Soy más bien de las que piensa que son las curiosidades las que definen, o ayudarían a definir, a una persona. Una especie de dime qué llama tu atención y te diré quién eres. Guárdese el plural: curiosidades. Nunca se tiene una sola. Guárdese la palabra: curiosidad. La que mató al gato puede dar vida a un hombre. Somos nuestras curiosidades en toda su vastedad. Por eso muchas veces resulta tan difícil dar una definición de sí mismo, de hecho la gente que se define por su profesión está eligiendo la manera más fácil de hacerlo. Hola, me llamo Josefina y soy profesora, y este es mi amigo Tristán que es poeta. Ni yo soy profesora ni mi buen amigo es poeta, aunque ambos lo seamos. La definición, cualquiera que sea, puede ser una jaula o un ataúd. También está lo otro, esa forma tan linda que a veces aparece en ciertas personas para decir que no es su trabajo lo que los define: Hola, me llamo Julio, soy albañil pero me gusta la pintura. Ese pero me gusta, después de decir en qué se trabaja, representa para mí la esperanza que esa persona tiene de ser feliz. El problema con las definiciones es que se dicen para afuera pero trabajan hacia adentro. Qué voy a hacer yo eso si soy esto otro. La definición como frontera. A mí me gustan muchas cosas pero vivo de enseñar. Soy profesora y hago fotografía. Qué importa al final lo que haga, lo importante es que lo hago porque me siento bien haciéndolo, pero soy profesora porque de algo hay que vivir y lo mejor será encontrar algo bueno en los peores momentos. Es mi curiosidad la que me define como persona y por eso voy a todo lo que llama mi atención. Ese camino es siempre nuevo, el ir y venir de una cosa a otra y tener en cada una de ellas la sensación de estar descubriendo algo por primera vez. Me defino en mi indefinición, y aunque me vea obligada a ejercer un oficio, no es esto lo que me define como persona tanto como el resto de cosas que me llaman con alegría. Pueda ser esto tal vez lo que defina a una persona, uno es las cosas que hace con alegría. Y si quiero conocer a alguien tal vez deba hacerle esa pregunta directamente: ¿Qué cosas haces con alegría? Yo no quiero definirme, mi ser será el hacer, soy lo que hago, lo que pienso, lo que callo y lo que canto. Soy todo eso y su contrario. Nunca termina uno de conocerse, todo no es más que una aproximación al infinito del ser humano. No quiero poner más fronteras sobre mí misma, por eso renuncio a la definición. La gente seguirá preguntando, queriendo saber, porque es siempre más fácil señalar en el otro lo que a nosotros nos falta. 





martes, octubre 10, 2017

LA HORA DE LA VERDAD







Escribe: Ronald Vega - Pezo




Hay momentos como este en los que ya no queda nada por hacer. Situaciones en las que plegarse es lo mejor, aunque, y esto hay que tenerlo siempre en cuenta, tampoco al punto de perder el sentido de la realidad. Vengo de un país que está a poco de dos cosas, ambas importantes aunque en diferentes sentidos: la primera es clasificar a un mundial de fútbol después de treinta y cinco años; y la segunda liberar, a través de indulto, a un ex presidente sentenciado por delitos de lesa humanidad. Tras de esas cosas suceden otras que se ven opacadas por la primera. Y eso es lo que no hay que perder de vista. Que el hecho de tener la posibilidad de clasificar a un mundial después de tanto tiempo, no puede, no debe hacernos perder el rumbo de la decencia. Porque en lo del indulto es eso lo que está en juego: la decencia de un país. Nos tratan como si fuéramos idiotas, pan y circo todos los días y a cada rato, y a veces ni pan, pero el circo, ese sí que nunca falta. Piensa mal y acertarás, y ya podría decir que este partido ha sido arrgelado a altos niveles político–económico-presidenciales entre ambos países para que gane el local y clasifique al mundial y entonces se arma el bacanal, y en medio de las festividades, los saltos, las vivas al país, los cantos, el alcohol; en medio de todo eso, silencioso, descalzo para no hacer ruido, como los buenos ladrones (y este sí que lo es) saldrá de prisión indultado el ex presidente sentenciado por delitos de lesa humanidad. La efervescencia futbolística es el mejor momento para anular el pensamiento colectivo, la poca capacidad de pensar que nos queda como país, después del vaciamiento cerebral al que nos somete el poder económico (protegido por sus funcionarios estatales comenzando por el presidente) dese hace décadas. Sí, tenía cuatro años cuando el mundial de España y ya no me acuerdo de nada, lo puedo vivir otra vez, en caso de que clasifiquemos, pero lo vivido en el país entre mis 12 y 22 años, eso no lo he olvidado y tampoco quisiera que se repita nunca más. Mientras veamos el partido de hoy, sepamos que hay algunos afilándose el dedo, afilando la yuca de antaño, porque para ellos es el poder, y para nosotros el fútbol. Además, ¿qué es un mundial de fútbol frente a delitos de lesa humanidad? ¿un gol frente a masacres perpetradas por el estado? Que nadie nos robe la alegría de ser dignos, y menos los mismos que mancharon con sus actos esa dignidad. Y porsupuesto, que clasifquemos al mundial, claro está, por tanto tiempo lo hemos soñado, que al menos muchos que conozco podrán decir: ahora sí me moriré tranquilo. Pero yo pienso en la vida, y en que los que contra ella atentaron, cumplan la condena que les fue dada por la justicia hasta el final de la pena. La hora de la verdad se avecina, que no se adueñen de ella los que instauraron desde el poder la mentira.      

lunes, octubre 09, 2017

VELOCIDAD




Escribe: Julio Dalton Guevara



A veces me sucede verme por la calle caminando rápido aún sin tener a donde ir. Me explico. No tengo cita con nadie ni estoy con retraso para llegar a algún lugar, no estoy haciendo nada en especial salvo caminar por la calle, pero lo hago a una velocidad que no tiene nada que ver con lo que hago. Camino como si estuviera llegando tarde a una cita importante y en el fondo no tengo apuro alguno. Entonces me detengo en seco y así, parado en medio del concierto consumista del mundo contemporáneo, me pregunto por qué camino a ese ritmo. Miro alrededor y todos van casi a la misma velocidad. Estoy en una calle comercial, esas donde sólo hay vitrinas y gentes andando todo el día. Sí, todos van a la misma velocidad que yo tenía antes de detenerme. Todos deben tener una cita importante o estar retrasados para llegar a su trabajo, claro, es eso, me digo y quedo pensando... ¡Pero si es domingo! Aquí hay un problema, uno más. La velocidad. No estaría mal saber, por ejemplo, cuántos pasos por minuto da un petaón común en una calle comercial en diferentes ciudades, y poder establecer así –si eso fuera posible- la velocidad que cada ciudad impone. Porque sí, queda claro que son las ciudades las que imponen un ritmo, una velocidad a las cosas, a la vida o a los pasos de los peatones en sus calles comerciales incluso en domingo. Un marxista diría que es el desarrollo del capitalismo el que impone ese ritmo en ciertas ciudades, un católico dirá que al que madruga dios lo ayuda y por eso la gente se apura siempre en hacer sus cosas, por su parte mi amiga Josefina, si me viera ahora, me diría que deje de estar perdiendo mi tiempo en este tipo de reflexiones inútiles y mejor me dedique a cosas “concretas”. Ahora camino lento. En cámara lenta, muy muy despacio. La gente a mi alrededor al principio no se fija (la gente ultimamente no se fija en nada cuando va por la calle), después algunos me miran con la cara del que encuentra un mosca en la sopa. Pienso en mi amigo Tristán y en lo mucho que le gustaría este ejercicio de caminar lento en medio de gente que camina rápido. Algunos me miran y se rien, otros deben pensar que estoy enfermo; exagero mis movimientos en la lentitud de mi andar, giran cabezas hacia mi. Lo dejo, sigo lento pero no exagero, esta nueva velocidad me permite obervar mejor lo que pasa a mi alrededor y pienso que se trata de una velocidad que yo he elegido y me pregunto si en verdad somos nosotros quienes elegimos la velocidad a la que irá nuestro cuerpo cuando caminamos por la ciudad. Caminar es un acto tan cotidiano que muchas veces ni lo observamos, cuando es ahí, en lo cotidiano, en lo que se hace siempre y sin pensar, donde quizás podamos encontrar algunas respuestas, o por lo menos mejorar nuestras innumerables preguntas. Quiero ser el dueño de mi velocidad. 

domingo, octubre 08, 2017

AMBAS


Escribe: Tristan de Mar



Hay frases que con el tiempo se convierten en premisas. Aparecen así, años después, como esta tarde mientras ponía un poco de orden en casa. Las dos cosas, comencé a repetirme luego de no saber por qué disco decidirme. Y claro, las dos cosas, es decir no tiene la una que anular a la otra, no tienen las cosas por qué estar en competencia dentro de uno, o por lo menos no dentro mío. Y esa frase la escucho desde que vi el programa de televisión, ese que crió –y no sé hasta ahora lo siga haciendo- a generaciones enteras de niños y niñas hispanohablantes. Las dos cosas, siempre. Un momento una, otro momento otra. Las dos cosas, me decía mientras escuchaba umo de los dos discos, sabiendo que en cuanto haya terminado pondría el otro. Sí, las dos cosas. Siempre las dos cosas. Constantemente nos vemos entre dos opciones. Vivimos en medio de dos fuerzas, bien y mal, ying y yang, día y noche; y siempre estamos entre dos cosas separadas por una O. Vas o no vas, vienes o te quedas, ser o no ser, este disco o el otro. Yo llevo tiempo en medio de eso. Algunas veces incluso he podido escuchar en mi cabeza voces argumento a favor o en contra de alguna decisión que debo tomar. Ya basta me digo, y hago algo. Pero esta tarde me vino esa frase como caída del cielo, iluminándolo todo: las dos cosas. Eres o te haces: las dos cosas. Por qué no. Claro que en determinado momento habrá que decidir, además aceptar las dos cosas es también una decisión. Si me pregunto, por ejemplo, si poner la silla aquí o allá, ahí la respuesta no valdría para nada pues una decision se hace necesaria. Pero si me pregunto ¿Vas a hacer algo o te la vas a pasear hueveando? Ahí la respueta no puede ser otra que Las dos cosas. Esa respuesta genera encuentro entre los opuestos, es una respuesta que armoniza, que abre una puerta a la aceptación de una y de la otra cosa. Esa respuesta es una especie de abrazo entre enemigos. Terminé de hacer el orden, giro la cabeza, barro la habitación con la mirada y una agradable sensación de satisfacción inflama mi pecho, me pregunto quién trabaja en este lugar y qué cosas hace. Me hago ese tipo de preguntas aún sabiendo lo inútil que me resultaría andar buscándoles respuestas. El camino de las cosas crea encuentro entre ellas, las dos cosas son todas las cosas y una sola cosa no es ninguna cosa. Me gustan tanto estos momentos de lúcida estupidez. Terminé de hacer el orden en el espacio para hacer orden en mi cabeza. No sé si se seguirá escuchando esa respuesta en la televisión de ahora, pero en un mundo en el que siempre anda uno casi obligado de decidirse por algo, ir por las dos cosas o decir esta frase como respuesta, puede abrir posibilidades inexploradas. Me he hecho tantas veces preguntas con dos opciones, que ahora mismo me digo las dos cosas para responder a todas ellas, las que me hice y me hago hasta ahora. LAS DOS COSAS.        

miércoles, septiembre 13, 2017

CUATRO POEMAS DE UN ARBOL


CUATRO POEMAS



9
Estos huesos brillando en la noche,
estas palabras como piedras preciosas
en la garganta viva de un pájaro petrificado
este verde muy amado,
este lila caliente,
este corazón sólo misterioso.

16
has construido tu casa
has emplumado tus pájaros
has golpeado al viento
con tus propios huesos

has terminado sola
lo que nadie comenzó

17
Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por esos días sonámbula y transparente. La hermosa autómata se canta, se encanta, se cuenta casos y cosas : nido de hilos rígidos donde me danzo y me lloro en mis numeroso funerales. (Ella es su espejo incendiado, su espera en hogueras frías, su elemento místico, su fornicación de nombres creciendo solos en la noche pálida.)

31
Es un cerrar los ojos y jurar no abrirlos. En tanto afuera se alimenten de relojes y de flores nacidas de la astucia. Pero con los ojos cerrados y un sufrimiento en verdad demasiado grande pulsamos los espejos hasta que las palabras olvidadas suenan mágicamente.




(Alejandra Pizarnik, del libro «Arbol de Diana », 1962.





EL ARBOL



CUATRO POEMAS DE UN ÁRBOL 




Fue durante los primeros años de la década del sesenta cuando Alejandra 
Pizarnik escribió los poemas del libro “Árbol de Diana”. Entonces vivía en París y 
le costaba aceptar el hecho de tener que trabajar para vivir: “Comienzo a darme 
cuenta. La economía existe. La política existe. Todo eso existe a causa de que yo 
no puedo pasarme el día leyendo y haciendo poemas. Pero aún me parece tan 
absurdo, tam irreal que yo tenga que trabajar para vivir...” (Diario, 11 de enero 
de 1961). Nace en Buenos Aires y publica sus primeros poemas a los veinte años. 
“Árbol de Diana” es para muchos su libro más importante. Publicado en  1962 por 
la editorial argentina Sur, cuenta con un prólogo de Octavio Paz en el que el poeta 
mexicano dice: “El Árbol de Diana es transparente y no da sombra. Tiene luz 
propia, centelleante y breve...”. El libro está compuesto por 38 poemas breves, de 
los cuales tomaremos cuatro para el análisis.  

El primero es una descricpión que la poeta hace de sí misma, alumbra su 
yo poético y dice lo que ve: “Estos huesos brillando en la noche / estas palabras 
como piedras preciosas..." Hasta aquí ella y la palabra, el poeta y su herramienta; 
de  la  fusión  de  ambos  nacerá  el  poema.  “Si  siento  algo  suavemente  benigno cuando escribo estos silencios o cuando surgen las imágenes de mis poemas no es 
el placer de crear sino el asombro ante las palabras.” (Diario, 25 de marzo del 
61) “...En la garganta viva de un pájaro petrificado / este verde muy amado / este 
lila  caliente  /  este  corazón  sólo  misterioso.”  Estos  versos  finales  comienzan 
hablando de algo tan importante para la poesía como lo es la voz; las palabras 
como piedras preciosas que nacen de una garganta viva pero que pertenece a un 
pájaro petrificado que es inevitablemente Alejandra, cosa que queda más que clara 
si volvemos a lo anotado en su diario aquel 25 de marzo del 61: “ Nada ni nadie 
en mí se atreve a moverse, a girar, a rodar. Nunca se pone en marcha. Nunca 
abre la boca sino es para morder el silencio. He sentido dolor y silencio. Sufro o 
estoy callada. Estar bien es ser al modo de una estatua.” El pájaro petrificado. 

“Como  toda  la  gente  realmente  interesante,  Alejandra  podía  ser 
enormemente  seductora  en  ocasiones  y  en  otras  provocar  un  visible  rechazo. 
Aquella noche ocurrió esto último. Sin embargo, algo en mi corazón me dijo que 
detrás  de  esa  adolescencia  mal  liquidada,  que  se  expandía  en  obscenidades  y 
palabrotas, había algo así como un pájaro cautivo de extraordinaria belleza.” Con 
estas  palabras,  Ivonne  Bordelois  describe  su  primer  encuentro  con  Alejandra 
Pizarnik, sucedido en París a comienzo de los años sesenta.  

El  segundo  poema  está  escrito  en  segunda  persona.  Hay  aquí  un  mirar 
desde la distancia que permite a la poeta ciertas comprobaciones: “has construido 
tu casa / has emplumado tus pájaros / has golpeado al viento / con tus propios huesos..."  Sea  tal  vez,  en  principio,  una  enumeración  de  logros,  o  un  breve 
inventario poético de sus años parisinos, que se cierra con un verso sobre la eterna 
soledad  del  poeta,  del  creador  que,  avanzando  a  ciegas  por  un  laberinto,  logra 
construir  una  obra:  “...has  terminado  sola  /  lo  que  nadie  comenzó.”  Nótese  la 
repetición de la palabra “Hueso” con relación al primer poema. Ahí son huesos 
que están “brillando en la noche” y aquí los mismo huesos golpean al viento. El 
hueso como lo que hay debajo de la carne, más allá de ella; tómese el doble uso de 
esta palabra como una posible manifestación personal de la profundidad corporal 
de donde nace la poesía de Pizarnik. 

Posterior a la publicación del libro, y cuando la amistad entre ambas había 
florecido,  Ivonne  Bordelois  –quien  había  participado  en  la  revisión  de  los 
originales- publica un artículo sobre “Árbol de Diana” en la revista Sur, el mismo 
que  fue  recibido  por  Alejandra  con  inocultable  entusiasmo  –al  punto  de 
proponerle a Bordelois hacerle llegar una copia a su madre-, como se comprueba 
en una carta escrita el año 63: “Releí, eso sí, tu maravillosa nota de Sur. ¿Se la 
mostraste a la madre de quien suscribe? Si te sobra un ejemplar dale una alegría 
enviándoselo o arrancá las paginas que nos conciernen”. (A. Pizarnik: “Nueva 
Correspondencia”). 

El tercer poema comienza con una breve y descriptiva narración de cómo 
nace  el  poema  y  la  transformación  que  este  nacimiento  produce  en  Alejandra: 
“Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por esos días sonámbula y transparente...” Y es ahí cuando se da la mística fusión entre poeta y palabra, 
Pizarnik se convierte entonces en... “La hermosa autómata –que...- se canta, se 
encanta, se cuenta casos y cosas: nido de hilos rígidos donde me danzo y me lloro 
en mis numerosos funerales...” Estamos frente a una poderosa imagen de lo que 
es, en el universo de Alejandra Pizarnik, la creación poética. El poema se cierra 
con  un  paréntesis  en  el  que  el  yo  poético  toma  una  vez  más  la  distancia  de  la 
segunda  persona,  para  observarse  y  describirse  en  ese  momento.  ¿Quién  es 
Alejandra Pizarnik cuando escribe un poema? “(Ella es su espejo incendiado, su 
espera  en  hogueras  frías,  su  elemento  místico,  su  fornicación  de  nombres 
creciendo solos en la noche pálida.)” 

Antes de pasar al cuarto y último poema que nos convoca, y para tener una 
idea más amplia del mismo o de las motivaciones que pudieron haber llevado a su 
escritura, propongo la siguiente cita de Pizarnik escrita en su diario en el mes de 
mayo  de  1962:  “Anoche  bebí  demasiado  porque  comí  con  unos  idiotas,  unos 
arquitectos –con sus mujercitas- que hablaban de aviones y del servicio militar en 
todos los países del mundo. Eran muchachos de veinicuatro a treinta años. (Odio 
a  la  gente  joven  –seria  y  estudiosa-  con  su  Porvenir  abierto  y  sus  miserables 
deseos de automóviles y departamentos. Los únicos jóvenes que acepto son los 
bizcos,  los  cojos,  los  poetas,  los  homosexuales,  los  viudos  inconsolables,  los 
frustrados,  los  obsesionados,  sean  condes  o  mendigos,  comunistas  o 
monárquicos, mujeres, hombres, andróginos o castrados.)” Vemos aquí la clásica 
postura de marginalidad que ciertos poetas asumen para con su tiempo, el divorcio con el estereotipo impuesto por su época. Pizarnik no es la excepción. Esta mirada 
crítica de la sociedad queda plasmada en los primeros versos de este poema: “Es 
un cerrar los ojos y jurar no abrirlos. En tanto afuera se alimenten de relojes y de 
flores nacidas de la astucia.” Pero Pizarnik no se queda en la queja vacía, en la 
pura lamentación del que nada hace. Tampoco abrazará alguna ideología desde la 
cual  hablar,  cosa  que  hubiera  sido  más  fácil  pues  hay  que  tener  en  cuenta  que 
“Árbol de Diana” fue publicado en una época en la que la llamada “Poesía Social” 
ocupaba las primeras planas. Lejos de victimizarse frente al peso de una realidad 
ante la cual poco le queda por hacer –recordemos lo “absurdo” e “irreal” que le 
parecía el hecho de tener que trabajar- la poeta encuentra en la palabra su forma 
de  ser  en  el  mundo:  “Pero  con  los  ojos  cerrados  y  un  sufrimiento  en  verdad 
demasiado grande, pulsamos los espejos hasta que las palabras olvidadas suenan 
mágicamente.” El uso en plural del verbo pulsar, nos dice que la poeta deja de 
hablar de sí misma para referirse en general a quienes usan la palabra como vía de 
sobreviviencia,  a  quienes  la  hacen  sonar  “mágicamente”,  los  poetas  en  quienes 
ella misma se reconoce. 

En febrero de 1963, Alejandra Piazarnik envía un ejemplar de “Árbol de 
Diana” a su respetado y admirado amigo Julio Cortázar y a su compañera; en la 
dedicatoria escribe: “A mis queridos Aurora y Julio, este pequeño Árbol de Diana 
prisionera. Esta promesa de portarme mejor a partir de hoy –25 de febrero de 
1963- y esta otra de hacer poemas más puros y hermosos – si me esperan...”  
 Alejandra  Pizarnik  publicaría  algunos  libros  más  en  los  siguientes  años. 
Entre  ellos  valga  citar  “Extracción  de  la  piedra  de  la  locura”  de  1968  y  “El 
infierno musical de 1971.  

“¿Por qué escribo? Para asombrarme, yo, que nada sé de las palabras.” 
(Diario. Junio de 1964) 

Murió en Buenos Aires en 1972. 



Ronald Vega – Pezo.   

BIBLIOGRAFÍA: 

-  Alejandra  Piazarnik.  Diarios.  Edición  a  cargo  de  Ana  Becciu. 
Editorial Lumen, segunda edición. 2005. 
-  Alejandra Piazarnik. Poesía Completa. Edición a cargo de Ana 
Becciu. Editorial Lumen. Cuarta edición. 2002. 
-  Nueva correspondencia Pizarnik. Edición de Ivonne Bordelois y 
Cristina Piña. Editorial Alfaguara. Primera edición. 2014. 






lunes, septiembre 11, 2017

LA ESQUINA ES LA MISMA




Podrás soñar, decir que entregas caricias,  O quizás alterar tu lugar en casa y familia Danzar en club GAGA, oír melodías de Brahms...
Pero la esquina la misma; las calles desnudas, el bar, Pláceme el lupanar que visitas ¡Una más, otra más, arrancar!
Toda la mierda es la misma El sol nace y muere a su faz No hay Dios que sane la herida ¡Que abre más, siempre más, arrancar!
Mira la esquina es la misma Su cuadro de hedor cobra más  El cura cantando una misa ¡Una más, otra más, arrancar!
Toda la mierda es la misma La espesa negrura habitual  Y suda luz y viscosa lascivia  ¡Que abre más, siempre más, arrancar!





viernes, septiembre 01, 2017

NUESTRO REBUZNO




REBUZNO PROPIO



Escribo, canto,clamo y proclamo,
pero aún no suena
mi escuálido quirquincho.

Siembro, podo, barbecho, Siembro,
vuelvo a podar, barbecho
sin descanso, mas no veo
crecer mi verdolaga.

Ando, camino, sudo
la gota gorda hollando
inhóspitos senderos
y siempre estoy reptando a tientas
lejos de mi propio recoveco.

¿Hasta cuándo,
no voy a articularme
mi rebuzno propio?

Hiervo, cocino, aderezo; sirvo
y a la postre cuaja, pero no cuaja
mi propia salsa.

Tiempo ha que machaco y le doy de alma
a esta mollera dura
por saborear deveras mi sandía.





domingo, agosto 27, 2017

VEO EN LA CALLE...!!!





Veo en la calle gente dormida
 
Que no se acuerda ya! de pasear 
Veo en la calle gente engañada 
que aplaude todo lo que le dan 

Oh mi amor,no todo lo que brilla es oro 
oh,no,no,lo unico es amor 
Oh mi amor,no todo lo que brilla es oro 
oh,no,no,lo unico es... 

Si algun dia no quieren la llave 
no habia mas puertas que golpear 
si algun dia fueran nuestras las puertas 
te imaginas saber la verdad 

Oh mi amor,no todo lo que brilla es oro 
oh,no,no,lo unico es amor 
Oh mi amor,no todo lo que brilla es oro 
oh,no,no,lo unico es... 



Un dia de estos la gente va a cambiar
 
un dia de estos la gente va a bailar 
y en las calles, 
se podra respirar 
respirar!, 
aire de todos 
respirar!, 
aire de todos 
respirar!, 
aire de todos 
respirar!, 
aire de todos... 

Si algun dia fueran nuestras las puertas 
ya no tendriamos que golpear 
cuando la gente se sienta libre 
no habra fantasmas en la oscuridad 

Oh mi amor,no todo lo que brilla es oro 
oh,no,no,lo unico es tu amor 

Oh mi amor,no todo lo que brilla es oro 
oh,no,no,lo unico es... 

respirar!, 
aire de todos 
respirar!, 
aire de todos 
respirar!,