miércoles, marzo 15, 2017

HAY DOS FORMAS DE LEER



HAY DOS FORMAS DE LEER “Bajo el Volcán” de Malcom Lowry: La primera leyendo “Bajo el Volcán” de Malcom Lowry, la segunda leyendo la carta que Malcom Lowry enviara a su editor defendiendo su novela “Bajo el Volcán”. 

Dijo Jonathan Cape, el editor, refiriéndose a la novela: “Si este libro en su estado actual tiene algún valor, que lo explique el autor”. Y en respuesta, Lawry escribe la extensa carta en defensa de su obra, fechada en México el dos de enero de 1946 y publicada por vez primera en español, con prólogo de Jorge Semprún (que bien podría haberse titulado: “A Malcom Lowry le gustaban los prólogos”, pero que en verdad no tiene título) en 1971, traducida por la editorial Tusquets. Agrego además, para quien se interese, que el libro es el número 15 en la colección Cuadernos marginales, colección que incluye también –con el número 44- las Prosas Apátridas de Julio Ramón Ribeyro (con prólogo del crítico José Miguel Oviedo, éste sí que tiene título: “Ribeyro, o el escepticismo como una de las Bellas Artes”).

Volvamos a Lowry, escritor inglés nacido un 28 de julio de 1909, y que a los 18 años, a pesar de sus estudios en la universidad de Cambridge y de provenir de una familia de comerciantes algodoneros –o precisamente por ambas cosas-, se hizo a la mar en una embarcación de carga. La primera vez rumbo a tierras asiáticas, pasando por las Antillas y reculando en Norteamérica. En 1936, viviendo en México, Lowry escribe una primera versión de “Bajo el Volcán” (“...una de las pocas grandes novelas de todos los tiempos.” Semprún). Diez años después de esa primera versión Lowry escribe la carta al editor en defensa de su novela; diez años después y luego de haber sido rechazado por doce editores, tiene que defender esos diez años de vida entregados a la escritura de su novela; capítulo por capítulo, Lowry explica por qué puso esto en tal lugar, o si el personaje dice o hace por qué dice o hace, o si hay exceso de paisaje cuál es el efecto que con ello busca. Es cierto que la carta de Lowry, como dice Semprún, es más bien el mejor prólogo que puede haber tenido la novela “Bajo el Volcán” (es divertido ver cómo Semprún siente que está escribiendo el prólogo del prólogo), sin embargo es también una versión de la novela. Una explicación de la misma. Malcom Lowry revisa y comenta con acuciosa mirada –aceptando incluso algunas veces las propuestas del editor (o más bien diríamos de un lector a quien no conocemos que ha hecho llegar sus comentarios al editor)- cada capítulo de sus diez años de trabajo. 

Malcom Lowry tenía paciencia, mucha paciencia, la que sólo da el hecho de creer en su obra. 


“Al emplear la palabra lector en el sentido más amplio quisiera comentar que si El Volcán parece tedioso al principio o no, dependerá del estado de ánimo del lector y de su preparación para comprender la forma del libro y la verdadera intención del autor.”

Malcom Lowry, carta a Jonathan Cape.



Tristán de Mar.

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