miércoles, octubre 11, 2017

DEFINICION INDEFINIDA





Escribe: Josefina Matta




La gente siempre quiere saber. Digo la gente pero también puedo decir los amigos. Saber qué haces a qué te dedicas, en fin, quién eres. No en vano el conócete a tí mismo ha sobrevivido tanto tiempo. No creo que sea el trabajo lo que define a una persona. El ser abogado o arquitecto no debe tener mucho que ver en la definición de alguien, salvo que ya sabemos cómo se gana la vida. Soy más bien de las que piensa que son las curiosidades las que definen, o ayudarían a definir, a una persona. Una especie de dime qué llama tu atención y te diré quién eres. Guárdese el plural: curiosidades. Nunca se tiene una sola. Guárdese la palabra: curiosidad. La que mató al gato puede dar vida a un hombre. Somos nuestras curiosidades en toda su vastedad. Por eso muchas veces resulta tan difícil dar una definición de sí mismo, de hecho la gente que se define por su profesión está eligiendo la manera más fácil de hacerlo. Hola, me llamo Josefina y soy profesora, y este es mi amigo Tristán que es poeta. Ni yo soy profesora ni mi buen amigo es poeta, aunque ambos lo seamos. La definición, cualquiera que sea, puede ser una jaula o un ataúd. También está lo otro, esa forma tan linda que a veces aparece en ciertas personas para decir que no es su trabajo lo que los define: Hola, me llamo Julio, soy albañil pero me gusta la pintura. Ese pero me gusta, después de decir en qué se trabaja, representa para mí la esperanza que esa persona tiene de ser feliz. El problema con las definiciones es que se dicen para afuera pero trabajan hacia adentro. Qué voy a hacer yo eso si soy esto otro. La definición como frontera. A mí me gustan muchas cosas pero vivo de enseñar. Soy profesora y hago fotografía. Qué importa al final lo que haga, lo importante es que lo hago porque me siento bien haciéndolo, pero soy profesora porque de algo hay que vivir y lo mejor será encontrar algo bueno en los peores momentos. Es mi curiosidad la que me define como persona y por eso voy a todo lo que llama mi atención. Ese camino es siempre nuevo, el ir y venir de una cosa a otra y tener en cada una de ellas la sensación de estar descubriendo algo por primera vez. Me defino en mi indefinición, y aunque me vea obligada a ejercer un oficio, no es esto lo que me define como persona tanto como el resto de cosas que me llaman con alegría. Pueda ser esto tal vez lo que defina a una persona, uno es las cosas que hace con alegría. Y si quiero conocer a alguien tal vez deba hacerle esa pregunta directamente: ¿Qué cosas haces con alegría? Yo no quiero definirme, mi ser será el hacer, soy lo que hago, lo que pienso, lo que callo y lo que canto. Soy todo eso y su contrario. Nunca termina uno de conocerse, todo no es más que una aproximación al infinito del ser humano. No quiero poner más fronteras sobre mí misma, por eso renuncio a la definición. La gente seguirá preguntando, queriendo saber, porque es siempre más fácil señalar en el otro lo que a nosotros nos falta.