domingo, enero 28, 2018

ESPACIO SATINADO - EL FIN


Escribe: Tristan De Mar


Hoy se cumplen los ochos días de columna que me propuso la directora de esta página y creo haber respondido. Por lo menos no he faltado, he tenido, como me lo propuso desde el inicio, constancia. Me han llegado también, gracias siempre a la directora, las estadísticas de lectura que ha tenido mi columna durante esta semana. Le he dicho que esas cuestiones de números o estadísticas no me interesan. Que me pidieron escribir un texto cada día de domingo a domingo y que lo he hecho. Que cuánta gente lo ha visto (que no necesariamente quiere decir que lo hayan leído), y si esa cantidad ha aumentado o disminuído, todo eso me tiene sin cuidado. Pensaba escribir un artículo final para despedirme de mis desconocidos lectores (porque al menos uno tendría que haber leído uno de los ocho textos), pero me encuentro con un  breve cuestionario (claro, enviado por la directora de esta página) con cuya respuesta doy por terminada mi columna Espacio Satinado.

¿Qué problemas te ha presentado la responsabilidad de dirigir tu columna?

- Varios. Primero he tenido que dejar de hacer cosas que disfruto hacer por escribir y eso es intolerable. Lo otro es el tema, todas las veces he estado frente a la página en blanco sin saber sobre qué escribir, al punto que alguna vez tuve que escribir versos que más bien estaban destinados a un papel borrador.

¿Qué descubrimientos te ha traído hacer esta columna?

- Uno. Uno solo. He comprobado que como dijo Carlos Germán Belli, el poeta es la palabra y su experiencia. Sin proponérmelo he terminado escribiendo sobre cosas que me han sucedido el día que escribí el texto y las reflexiones que estas cosas me generaron. Dije uno pero hay otro descubrimiento, pequeñito, casi un orgullo invisble: no soy tan vago como pensaba.

¿Por qué no te interesan los lectores?


Porque me interesa la persona, no el nombre que la hace desaparecer.  

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