viernes, enero 26, 2018

ESPACIO SATINADO - ENCUENTROS


Escribe: Tristan De Mar


En pleno trabajo suena el teléfono y escucho la voz de una persona muy querida a quien desde hace tiempo no veo. No me había dado cuenta del buen día que hacía allá afuera hasta que la escuché decir que había salido a caminar justamente para disfrutar del cielo despejado. ¿A caminar? Pregunto sorprendido pensando que esta persona era una de las pocas en la ciudad que salían simplemente a caminar por caminar, por disfrutar del buen día. ¿Qué es eso? Me pregunté para mis adentros, salir a caminar por caminar, solo porque hace buen día y vuelvo a la ventana y miro hacia arriba el cielo y lo veo azul y me digo que sí, que en verdad es un hermoso día para salir a caminar, luego vuelvo la vista al escritorio, papeles y libros por todos lados, las cosas que tengo por hacer y me pregunto en qué momento el día se puso así y me respondo que qué importa eso y sigo escuchando la voz de esta persona muy querida y me digo por qué no y le propongo vernos. Minutos después nos abrazábamos en un parque contentos de volver a vernos. Charlamos unos minutos y decidimos caminar. Enrumbábamos con dirección al barrio donde se ubican esas cuatro paredes entre las que había estado encerrado (enterrado) trabajando y le dije que mejor cambiábamos de dirección, que quería desconectar incluso con las calles del barrio donde trabajo. Así lo hicimos. Minutos después comenzó a llover, entramos en un café y la charla continuó; cuando salimos, poco quedaba del cielo azul y aún así caminamos largo rato más. Cuando nos despedimos volví a estar entre esas cuatro paredes pero me sentía en extremo renovado, a pesar del tiempo que pasé con esta persona. Termino como siempre tarde, pero tengo la sensación de haber disfrutado mucho de este encuentro, sé que durante ese tiempo pude haber avanzado muchas cosas aquí, pero nadie me quita de la cabeza la idea de haberme renovado frente al trabajo gracias al tiempo pasado con esta persona tan querida. Habría que estar siempre agradecidos de este tipo de personas y considerar su compañía como una especie de derecho humano, que todas las personas en el mundo tengan el derecho a contar con una buena amistad, de esas que son capaces de hacer salir el sol caminando bajo la lluvia.                                                                          

2 comentarios:

Sol Eréndira dijo...

¡Sensatamente, sencillamente sensible!

Gracias por estas líneas tan francas, tan llenas de amistad, es decir de sincero cariño humano.

Sol Eréndira dijo...

Sol durante tu trabajo de tu cuarto programa con tantas alusiones a México,
¡qué concidencia más a atinada!