domingo, febrero 04, 2018

PEDRADA EN OJO TUERTO - VATICINIOS



Escribe: Julio Dalton Guevara


Desde hace ochenta años y más, muchos teóricos sociales han vaticinado el fin del capitalismo sin que hasta ahora suceda; por el contrario vemos que este sistema económico, con todos sus defectos y consecuencias sociales y ecológicas, se ha convertido (se ha impuesto, dirán algunos) en la única forma de organización económica válida hoy por hoy para la especie humana. Y no es para menos. Algunos dicen que esta aceptación en masa del capitalismo tiene que ver con ese lado salvaje que tenemos como especie, con eso que alguien llamaría herencia atávica. Muy al margen de todos los avances tecnológicos que tenemos y seguiremos teniendo dentro de este sistema, al plantear la fórmula del sálvese quien pueda (quien pueda pagarse una buena educación, quien pueda obtener el mejor diploma, el mejor puesto, pagarse la mejor salud, el mejor restaurante, la mejor ropa, la mejor casa, el mejor auto y un etcétera infinito de cosas) el capitalismo despierta el lado salvaje de la especie humana. Toca el lado del hombre cazador que mira la presa y la sigue hasta conseguirla, el espíritu de supervivencia que existe desde que la especie apareció en el planeta. El sálvese quien pueda existe en todos los niveles de las relaciones sociales desde que éstas se inician con la infancia. Lo que propugnan ahora los teóricos es al autofagia del capitalismo, la bestia que se devora a sí misma. Los sistemas sociales no mueren como los hombres, silenciosos y tranquilos; cuando lo hacen siempre traen consecuencias nefastas, ha sido así desde los cambios de sistema que se han dado en escalas nacionales (las revoluciones francesa y rusa son los más destacados ejemplos, y los hay realmente dantescos yendo un poco más atrás en la historia) y con mayor razón será cuando muera un sistema que se ha expandido a escala mundial y eso, aunque los vaticinios de los teóricos hayan fallado hasta ahora, eso, en algún momento sucederá. 

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