martes, enero 23, 2018

ESPACIO SATINADO - DON DON


Escribe: Tristan De Mar

Soy de los que piensan que todos tenemos un don a descubrir y que llegar a él no es tarea fácil. Al contrario, la mayoría de cosas que nos rodean, o de las que nos rodeamos, nos alejan del descubrimiento de ese don. Soy de los que piensan, también, que el don se impone sobre uno. En el momento que aparece la pregunta de ¿Por qué haces tal o cual cosa?, pregunta que siempre aparece cuando uno sigue ese don, y la respuesta es algo así como un porque no puedo hacer otra cosa, o porque es lo único que me sale bien, es ahí, creo, cuando uno está lo más cerca posible de ser encontrado por su don. Porque es el don quien nos encuentra y no al revés. El don no te da de comer, en la mayoría de los casos, pero es aquello que no vas a dejar de hacer hasta el final de tus días. Entrar en él es un riesgo, pues por lo general está divorciado de las cosas que hay que hacer. El don aparece como una especie de aceptación involuntaria. Muchas veces es secreto, no hay por qué andar gritando su don a los cuatro vientos, ya decían los abuelos: dime de lo que alardes y te dire de lo que careces. Más importante que discutir quién o qué otorga el don, me parece que es discutir qué hacemos o qué dejamos de hacer con él. Donar, que quiere decir ceder voluntariamente la sangre o algún órgano a alguien, es decir, dar al otro una parte de uno, donar, la palabra, viene de don. Donar es dar el don. Y para eso hay que tener una idea fuerte de desprendimiento, y eso no me parece complicado de adquirir cuando uno encuentra su don, el don se dona naturalmente, sin esfuerzo. No en vano el sócratico “conócete a ti mismo” se ha matenido vigente por siglos hasta llegar a nuestros días. Descubrir el don es saber en parte qué hacemos aquí y por qué respiramos todavía. ¿Se puede vivir sin descubirrlo? : a las pruebas me remito. Para muchos tampoco es importante descubrirlo, hay quienes se lo inventan para justificar poses y garantizar así el alimento de sus narcisos. Llegar a él no es tarea fácil pero es tarea. Todos tenemos un don y si lo descubriéramos tal vez tengamos algo que don-ar a los demás, algo que alguien espera, algo que nosotros mismos esperamos. Cuando Don don aparece, no hay más que abrirle las puertas, protegerlo y alimentarlo para que así tengamos más por donar.