jueves, julio 05, 2018

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Gracias a sus grafísticas dotes, Julio Dalton ha logrado demostrar a nuestros ojos que la escritura aparecida en los dos libros conseguidos por Tristán de Mar para iniciarse en el Euskera, pertenecen a la misma persona. Su técnica por simple resulta contundente. Scaneó y fotografió los manuscritos de cada libro, seleccionó palabras similares que luego separó y comparó letra por letra para finalmente realizar ampliaciones de palabras y letras donde encontraba coincidencias y así demostrar, por ejemplo, que en ambos manuscritos la curva de la m es similar, o que la distancia que separa la letra i del punto que lleva sobre la cabeza, aún con ciertas variaciones milimétricas, es similar en ambos manuscritos. Sea por estas grafísticas dotes, hasta ahora desconocidas por quienes lo conocemos, o porque simplemente Julio, como todo apasionado, resulta convincente ante un descubrimiento hecho por sí mismo, sabemos ahora que ambos libros pertenecieron a la misma persona. 

Dejando de lado la grafística, y teniendo en cuenta los veinte años que separan la publicación de un libro y otro, es posible deducir que la persona a quien pertenecieron estos libros, pasó varios años de su vida en el estudio de la lengua vasca. Esto, claro, en el caso que los libros hayan sido comprados en el año de su publicación.

Para más información, Tristán De Mar visitó en el mercado de libro viejo de San Miguel al librero a quien compró los libros. El comerciante le dijo que esos libros llegaron en una caja que todos los primeros viernes de cada mes le trae un comerciante informal. Se sabe que el comerciante informal llega a dejar su material al medio día. 



Ronald Vega - Pezo